El marsala, rey también en las bodas de esta primavera

El marsala es el color del año 2015, y no iba a ser menos en el armario de fiesta de la temporada: con la llegada de la primavera llegan también las primeras invitaciones de boda a nuestro buzón (o a nuestra bandeja de correo electrónico, dado el caso), y con ellas, las ganas de volver a enfundarnos en nuestras mejores galas y looks de fiesta. El color vino, especialmente el proveniente de la región que rodea a la ciudad italiana de Marsala, en Sicilia, inspira el color elegido por Pantone para dominar las tendencias de estos doce meses, y no hay más que echar un vistazo a las colecciones de fiesta más primaverales para darse cuenta que el borgoña, el óxido y el terracota están más presentes que nunca entre las wedding trends de la temporada alta nupcial.

MARSALA + AMARILLO + NUDE + GRIS: Pumps de piel en color maquillaje, de Jimmy Choo. Bolso de mano de Alexander McQueen. Vía Net-a-Porter.

Ejemplos vía celeb: de looks de día a largos de noche, el marsala viste la alfombra roja combinando especialmente bien con los neutros, incluyendo taupés y grises cálidos, además de tonalidades en ámbar y ocre, los toques golden, y los pasteles. Este rango de color es perfecto para sacar del fondo de armario los accesorios más básicos, como esos salones nude que pensaste que nunca podrías llevar a una boda por resultar tan sencillos, unos peep-toes en negro de lo más convencionales, o un simple collar con acentos dorados.

MARSALA + NEGRO + GOLDEN: Zapatos de tacón alto en camel y negro, de Pura López. Clutch dorado con efecto acolchado, de Saint Laurent vía Net-a-Porter.

Cómo llevarlo: para llevar el color marsala de fiesta, lo mejor es apostar por el total look con accesorios que complementen el vestido, tanto si es un dos piezas, un modelo tipo cóctel o un mono. Cuatro ejemplos para cuatro momentos del día:

Olivia Palermo, a su llegada al desfile de Nina Ricci en París, con conjunto de falda y top de manga larga y cuello vuelto en vibrante color marsala. Perfecto para bodas de mañana o ceremonias más informales: combínalo con sandalias nude, bolso de mano en un color cítrico (amarillo, naranja o mandarina), y un maxicollar poderoso, que refuerze el efecto del cuello.

Emma Stone, en la red carpet de los Globo de Oro 2012, con diseño de gasa muy sexy, con aberturas en los laterales y escotazo en pico, y dos tonalidades de marsala y borgoña que se complementan sin llegar a ser color-block. Perfecto para ser la más sexy de la fiesta: combínalo con un cinturón joya.

Blake Lively, espectacular en Cannes el año pasado, adelantando esta tendencia varios meses antes de que Pantone la hiciera oficial. El escote halter complementa la abertura de la falda, y también alterna dos tonalidades diferentes de marsala en un mismo modelo. Perfecto para bodas de tarde: combínalo con cabello recogido, joyas a tono y sandalias y manicura en color piedra.

Kristen Stewart, una de las más atrevidas en la gala MET dedicada a la época punk, con mono de encaje en marsala y maquillaje de ojos a juego. Perfecto para invitadas atrevidas: combínalo con salones o pumps de charol en color negro, y clutch dorado.

INSPIRACIÓN ‘MADE IN SPAIN’

Tres de los vestidos cortos y algunos de los vestidos de fiesta largos de la nueva colección de Cortana, en color óxido, combinando camisa transparente con maxifalda a los pies y drapeado helénico en la cadera, pantalón harem con lazo al frente y top con cuello halter que deja la espalda al aire, o vestido camisero cruzado al frente, con cuello en ‘uve’ opuesto a la abertura de la falda. Todos presentes en el lookbook primavera-verano 2015 de la firma española.

‘GET THE LOOK’

1. Manicura en color gris piedra, una de las tonalidades que mejor combina con cualquier versión del marsala. Visto en el desfile primavera-verano 2015 de Julien MacDonald. 2. Blush compacto en color terracota oscuro, para definir el contorno del rostro. 3. Laca de uñas de Dior Vernis en color vino, para una manicura impecable. 4. Salones en color negro con taconazo y plataforma, de Fendi. 5. Barra de labios en color vino, de la línea beauty de Tom Ford. 6. Vestido wrap, también en color vino, de Vivienne Westwood Anglomania, vía Net-a-Porter.

Descubre más pistas beauty en marsala con las que complementar tu look de fiesta.

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¿LAVADORA? NUNCA. CÓMO CONSEGUIR QUE MIS ZAPATILLAS BLANCAS SIGAN BLANCAS

Las zapatillas blancas son como los cuellos de camisa: un elemento de estilo imprescindible que, sin embargo, cuesta mantener limpio. Desde que las deportivas de tenis, con las Adidas Stan Smith a la cabeza, hicieron su entrada triunfal en la moda urbana, hasta las últimas incursiones de músicos como Usher o Nick Jonas con zapatilla blanca en la alfombra roja, la presencia de este tipo de calzado en nuestra vida ha ganado adeptos tan icónicos como aquel Emilio Aragón que suavizaba su esmoquin con unas Chuck Taylor y que no tardaba en ser imitado por miles de yuppies en día de asueto. “Las zapatillas blancas son los nuevos zapatos de lujo”, explica la semióloga Silvia Bianchi, especializada en moda. “Antes se llevaban sucias porque implicaban autenticidad, pero ahora es distinto: una zapatilla impecable parece indicar que su propietario tiene una gran colección, y por lo tanto puede mantenerlas limpias sin esfuerzo”, añade.

Sin embargo, su proliferación no ha traído una solución definitiva para su mayor problema: se ensucian con solo mirarlas. “Exigen mucho más cuidado que las de otros colores”, explica Sergio Conesa, encargado de la sede del Born de la zapatería especializada Uölker – Sneakers & Co (Barcelona). Estas son algunas de las claves que proporcionan los especialistas para mantenerlas impecables.

¿Lavadora? Nunca

El mayor problema de lavar las zapatillas en la lavadora no es sólo el daño que pueden sufrir durante el centrifugado, sino algo mucho más mundano: el desteñido. “Muchas zapatillas blancas tienen detalles de color en la etiqueta o la lengüeta, así que con el lavado pueden teñirse de colores como el rosa o el azul”, explica Conesa. Otro problema del lavado a máquina es el agua caliente, que tiende a estropear las fibras, o el deterioro del tejido, que es muy habitual que pase de un blanco reluciente a un tono amarillento si elegimos un detergente poco delicado. “Ya casi nadie mete este calzado en la lavadora, pero por si acaso siempre es conveniente advertirlo”, afirma.Para tener las Reebok bien limpias es imprescindible evitar la lavadora, sobre todo con tejidos como el ante o nobuk.

Menos productos y más constancia

En cualquier droguería mínimamente bien surtida encontrarás muchos productos para el cuidado del calzado, pero los especialistas afirman que lo más recomendable, en términos generales, es “agua y jabón, que suele ser más que suficiente”. Lo ideal es aplicarlo con un paño y un cepillo de calzado. Además, se puede emplear un cepillo de dientes (sí, ha leído bien, de dientes) para las zonas más difíciles. Luego, secarlas con cuidado.

Respecto a los materiales, la piel suele aguantar mejor las manchas que la lona, con la excepción del ante y el nobuk, “que requieren productos específicos”. Eso sí, lo más importante es convertir la limpieza en un hábito frecuente. Eliminar las manchas lo antes posible es imprescindible para impedir que penetren en las fibras textiles y se conviertan en algo permanente. En cualquier caso, hay que tener cuidado con la lona o el ante, que son materiales más delicados y pueden deteriorarse si frotamos con demasiada fuerza.

Más vale prevenir que frotar

“Cuando el cliente está especialmente interesado en mantenerlas impecables, le recomendamos que emplee un spray impermeabilizante para prolongar la resistencia de las zapatillas a las manchas”, explica Conesa. Estos productos crean una capa adicional sobre el tejido que repele el agua, y si los aplicamos antes del primer uso podemos asegurarnos una mejor conservación. Cora Martín, encargada de la zapatería especializada ConSuela (Madrid), aporta datos adicionales: “Estos productos son muy útiles para materiales delicados como el ante. Se aplican una sola vez y protegen las piezas especiales o las ediciones limitadas”, explica esta experta en el mundo de las deportivas.

Una zapatilla bien guardada es una zapatilla limpia

Conservarlas en buenas condiciones implica también cuidarlas al máximo cuando no las llevamos puestas. Guardarlas en su caja o en bolsas de tela es un modo idóneo de mantenerlas impecables. También es aconsejable protegerlas con papel secante o absorbente en su interior, especialmente si solemos llevarlas sin calcetines: de este modo, la humedad desaparece y las zapatillas se deterioran menos. “Cuidarlas como si fueran zapatos de mujer o de hombre es una señal de que los tiempos están cambiando”, explica Laura Eceiza, profesora de Diseño de Moda en la Universidad Europea de Madrid. “Llevarlas sucias era un símbolo de autenticidad, pero hoy ese mensaje no es tan poderoso”, añade. “En una época en que impera la filosofía de la moda de usar y tirar, cuidar una zapatilla es un gesto muy significativo, porque indica que queremos que sea parte de nuestra personalidad durante mucho tiempo”, apunta Eceiza.

Un truco extra: no descuides los cordones

Son una parte esencial de este calzado y sin embargo a veces nos olvidamos de ella. Unos cordones sucios pueden arruinar unas zapatillas decentes y, al contrario, una lazada limpia ayuda a generar una sensación de pulcritud. Para solucionarlo, lávelos sin problemas, ya que es el único elemento del calzado que pueden meterse en la lavadora (siempre dentro de una bolsita de lavado o una funda de almohada). Si están demasiado sucios, pase por una mercería y cómprese unos nuevos cada cierto tiempo. Cuestan muy poco y sus zapatillas (y su aspecto) se lo agradecerán.

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Por qué los hombres siempre están con las manos en los pantalones

Resulta curioso que la mayoría de los hombres tenga siempre sus manos “cerca de las partes íntimas”, aún sin importar frente a quién se encuentren. Para muchos, es un reflejo “casi natural”, pero ¿por qué lo hacen?

A veces sólo se trata de acomodar los jeans o la ropa anterior y ésta es una manera de hacerlo más sutilmente. Pero lo cierto es que tiene su explicación. El portal Men’s Health lo sintetizó en tres razones por la que los hombres no pueden dejar de tener sus manos en los pantalones.

-Para proteger sus partes: La autora del libro “Detección de las mentiras humanas y lenguage corporal 101: Tu guía para el leer el comportamiento no verbal” (Human Lie Detection and Body Language 101: Your Guide to Reading People’s Nonverbal Behavior), Vanessa Van Edwards, explica que los hombres hacen este acto porque quieren proteger sus partes, de esta forma se sienten más seguros y cómodos. 162

Van Edwards añade: “Una mano allí puede ser una protección contra un amigo que te de un golpe o un niño que te lance una pelota”. Esto podría explicar por qué tantos jugadores de fútbol aparecen en televisión acomodándose el pene frente a miles de personas”.

-Mejora sus nervios: De acuerdo a un estudio realizado por Frontiers in Psychology los hombres tienden a tocar sus partes del cuerpo de una forma no erótica para liberar oxitocina, hormona que ayuda a calmar los nervios. Los especialistas explican que la mayoría de los hombres que se ponen nerviosos cuando hablan en público tienden a tocarse de esa forma para reducir la ansiedad.

Esa puede ser la causa para explicar cuando muchos hombres se tiran en el sillón y ponen su mano cerca de sus partes en busca de un momento de relax. Claro, que sería muy distinto hacerlo en una oficina por ejemplo. Para ello se recomienda frotar ligeramente los brazos o la nuca para reducir la ansiedad.

-Para sentir que son dominantes: El psiquiatra Rob Kominiarek fundador del Alpha Male Medical Institute, explica que los hombres llegan a tocar sus partes íntimas, ya sea consciente o inconscientemente, para demostrarles a otras personas quién es el líder.

Enfrentar a un rival con las manos en los bolsillos podría significar que se está consciente o inconscientemente tratando de establecer quién manda, dice Rob Kominiarek.

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